La primera idea que surge al hablar de seguridad en actividades industriales evoca temas referentes a seguridad en el trabajo, es decir, que las actividades que se desarrollen en la instalación se realicen de la manera más segura posible para trabajadores y visitantes, acorde a la legalidad vigente.

Pero no debe dejarse de lado la vigilancia de las estructuras que indirectamente prestan servicio en una actividad industrial y dan soporte a maquinarias, cerramientos y cubiertas. Especialmente las estructuras metálicas que son susceptibles de sufrir una patología debido a factores externos como un ambiente agresivo y altas exigencias de trabajo (sobrecargas, fatiga). Estos dos factores, junto con una falta de mantenimiento apropiado, pueden representar un problema de seguridad.

Además del peligro de accidente para las personas, existe un riesgo de deterioro de la capacidad estructural o incluso, en el peor de los casos, un colapso de la estructura metálica, lo que significa una paralización de la actividad industrial y un elevado coste de reparación de los daños ocasionados y reposición de la estructura.

La importancia de la prevención

En Ingenieros Asesores estamos seguros que la mejor manera de evitar este tipo de problemas es llevar un programa de inspecciones periódicas programadas.

Es imprescindible que el programa de inspecciones se redacte de manera individualizada para cada instalación, aunque podemos definir a grandes rasgos algunos de los puntos de control que podría contener:

Establecimiento de un programa de inspección técnica.
Inspección visual de toda la estructura.
Inspección de puntos críticos de la estructura en función de su ubicación, diseño y características particulares.
Inspección de uniones mediante ensayos no destructivos. Ensayos para uniones soldadas (partículas magnéticas, ultrasonido, radiografías) y ensayos para uniones atornilladas (control del par de apriete).
Inspección del estado del sistema de protección contra la corrosión (medida del espesor de pintura de protección).
Determinación del nivel de corrosión de los elementos de la estructura.
En caso de desconocimiento debido a la antigüedad es necesario realizar una caracterización de materiales mediante ensayos destructivos (extracción de muestras para la confección de probetas y determinación de las características mecánicas) y ensayos no destructivos (determinación de la composición química mediante espectrografía de masas).

Medir y analizar para decidir

Tanto en el caso de las nuevas construcciones como en el caso de las instalaciones que lleven un determinado tiempo de actividad, contar con un programa de inspecciones técnicas es fundamental a la hora de desarrollar planes de acción correctivos cuando se detecten factores que estén degradando la estructura.

En instalaciones en las que se disponga de un histórico de estudios extraídos de un programa de inspecciones técnicas desde el inicio de la actividad será más sencillo, rápido y efectivo detectar una patología incipiente y corregirla que en aquellas instalaciones en las que se haya desarrollado la actividad industrial durante cierto tiempo sin ningún control de su estado. Por ello, de cara a mantener unas instalaciones eficientes y evitar costes de mantenimiento innecesarios, un programa de inspecciones técnicas es fundamental.

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El Real Decreto 470/2021, de 29 de junio, por el que se aprueba el Código Estructural, es el nuevo marco reglamentario por el que se establecen las exigencias que deben cumplir las estructuras de hormigón, las de acero y las mixtas hormigón-acero para satisfacer los requisitos de seguridad estructural. Estas exigencias deben cumplirse tanto en el proyecto como en la construcción de las estructuras, así como en su mantenimiento. Además, también se dan criterios para la gestión de las estructuras existentes durante su vida útil.

Criterios generales para el mantenimiento de estructuras

A partir de la entrada en servicio de la estructura, la propiedad debe programar y efectuar las actividades de mantenimiento que se indican en el nuevo Código Estructural, de forma coherente con los criterios adoptados en el proyecto. Las actividades de mantenimiento deben ser realizadas por personal con la formación y los medios adecuados. La propiedad tiene la responsabilidad de organizar las tareas de mantenimiento para disponer siempre de una información con relación al nivel de prestaciones de la estructura.

Plan de mantenimiento

En el proyecto, ya sea de obra nueva o de reparación o refuerzo de una estructura existente, se debe incluir un plan de mantenimiento que plasme la estrategia de mantenimiento:

Archivo documental completo de la estructura.
Inspecciones rutinarias o especializadas.
Inspecciones principales, realizadas a instancias de la propiedad, por técnicos cualificados.
Inspecciones especiales de prueba y carga.

El plan de mantenimiento debe contener los siguientes puntos:

Descripción de la estructura y de las clases de exposición de sus elementos.
Vida útil considerada de la estructura y de sus elementos constitutivos, dado que algunos componentes de la construcción tendrán vidas útiles más reducidas (sistemas de drenaje, defensas, aparatos de apoyo, pinturas, revestimientos, sistemas de protección contra la corrosión, etc.).
Puntos críticos de la estructura, que requieren de especial atención a efectos de su conservación y por ende de su inspección y mantenimiento. El plan debe establecer los puntos a inspeccionar tanto en las inspecciones básicas como en las inspecciones principales.
Periodicidad de las inspecciones tanto de las básicas o rutinarias como de las principales.
Medios auxiliares para el acceso a las distintas zonas de la estructura, en su caso.
Técnicas y criterios de inspección recomendados.
Identificación y descripción, con el nivel adecuado de detalle, de las operaciones de mantenimiento recomendadas, donde se prevea dicha necesidad, incluyendo, en su caso, la frecuencia de actuación.

La actividad de mantenimiento ocupa la práctica totalidad del ciclo vital de una estructura, por ello es muy importante que el plan de mantenimiento incluya una valoración aproximada de las actividades que contempla. La realización de esta estimación durante el proyecto tiene gran importancia, pues puede llevar a reconsiderar aspectos y detalles del proyecto que puedan suponer costes de mantenimiento elevados durante la vida útil de la estructura.

La inspección principal de una estructura es el conjunto de actividades técnicas, realizadas de acuerdo con un plan previo, que permite detectar los daños que exhibe la estructura, sus condiciones de funcionalidad, durabilidad y seguridad del usuario e, incluso, estimar su comportamiento futuro. Esta tarea requiere de técnicos con formación, medios y experiencia acreditados, como con los que cuenta Ingenieros Asesores.

El proceso se inicia con la realización de una primera inspección principal, inicial o de «estado 0». A partir de entonces se efectúan sucesivas inspecciones que darán cuenta de la evolución del estado de la estructura. Valorado el estado de la estructura y su velocidad de deterioro, debe especificarse si ha de emprenderse una inspección especial o si puede esperarse a la siguiente inspección principal programada de acuerdo con el protocolo establecido por el autor del proyecto o, en su caso, por la propiedad. La frecuencia de realización de inspecciones será definida por el autor del proyecto en el correspondiente plan de mantenimiento y no será inferior a la establecida por la propiedad.

Plan de mantenimiento tras el fin de obra

Las incidencias surgidas durante la construcción, así como los eventuales fallos de diseño detectados, serán recogidos en una revisión del plan de inspección y mantenimiento del proyecto que se redactará al concluirse la ejecución de los trabajos, tanto si son de obra nueva como de reparación o refuerzo. El plan de inspección y mantenimiento redactado tras el fin de obra deberá ser puesto a disposición del responsable de la explotación de la estructura. A partir de este plan de mantenimiento, que sustituye al del proyecto, la propiedad será responsable de elaborar el programa de mantenimiento.

Criterios generales para el mantenimiento de estructuras existentes

La evaluación estructural de una construcción existente se realizará, normalmente, mediante una verificación cuantitativa de su capacidad portante y, en su caso, de su aptitud al servicio, teniendo en cuenta los procesos de deterioro posibles. Para ello, puede adoptarse un procedimiento de evaluación por fases que tenga en cuenta las condiciones actuales de la construcción, definiendo cada una de las fases en función de las circunstancias y condiciones específicas de la misma, tales como la disponibilidad del proyecto original, la observación de daños estructurales, el uso de la estructura y de los objetivos de la evaluación.

En cada una de las fases se incrementa la precisión de las hipótesis para la evaluación, así como el grado de detalle de los métodos de análisis respecto de la fase anterior.

1.ª Fase: Evaluación preliminar

La recopilación y estudio de la documentación disponible, incluidas las acciones derivadas del programa de inspección y mantenimiento descrito en el Artículo 24 y, en su caso, el levantamiento de planos.
Una inspección preliminar.
La elaboración de las bases para la evaluación.
La comprobación preliminar de la capacidad portante y de la aptitud al servicio de los elementos estructurales principales, lo que pasa por la utilización de procedimientos sencillos basados en la identificación de los mecanismos resistentes y de las condiciones de vinculación.
La identificación preliminar de los mecanismos de deterioro y de las solicitaciones correspondientes.

2.ª Fase: Evaluación detallada

La determinación del estado de la construcción mediante una inspección especial, incluida la cuantificación de posibles daños en forma de mapa de daños.
La actualización de la geometría y de los planos de la estructura.
La actualización de las características de los materiales.
La actualización de las acciones.
La actualización de las bases para la evaluación.
El análisis estructural.
La comprobación de la capacidad portante y de la aptitud al servicio.

3.ª Fase: Evaluación avanzada, con métodos de análisis de la seguridad

La determinación de las situaciones críticas de comprobación.
La adquisición, en su caso, de más datos sobre las características de la estructura o de los materiales, o sobre las acciones.
La determinación de los modelos probabilistas de las variables.
El análisis estructural.
La identificación de los modelos de deterioro, si es posible.
La comprobación con métodos de seguridad.

Niveles de análisis

El procedimiento práctico operativo tiene los siguientes niveles de análisis:

Sobre la validación cualitativa

La «validación cualitativa» que aparece en el organigrama de la figura se refiere solo al caso de algunas construcciones para las que no existen procedimientos sancionados para el análisis estructural cuantitativo, no se requieren incrementos de prestaciones y han exhibido un comportamiento previo positivo.

Capacidad portante

Puede considerarse que una estructura presenta una capacidad portante adecuada si se cumplen simultáneamente las siguientes condiciones:

La estructura haya exhibido un comportamiento satisfactorio a lo largo de un tiempo suficiente (al menos 5 años) desde la última reparación, refuerzo o modificación.
Una inspección principal, especialmente detallada, no revele daños o deterioros significativos.
Que la inspección detallada permita confirmar su esquema estático.
Que el previsible deterioro de la estructura no ponga en peligro la seguridad estructural, al menos hasta la siguiente inspección principal programada.
Que no se prevean modificaciones significativas de las acciones actuantes reales, las utilizadas en la fase de proyecto o, en general, en las solicitaciones o condiciones de exposición.

Aptitud al servicio

Podrá considerarse que una estructura es apta para el servicio, si se cumplen simultáneamente las siguientes condiciones:

La estructura se ha comportado satisfactoriamente durante un periodo de tiempo suficientemente largo sin que se hayan producido daños o anomalías ni en los elementos estructurales ni en aquellos elementos arquitectónicos (particiones, solados, etc.) que apoyan sobre ellos. Tampoco mostrará síntomas indicativos de deformaciones excesivas ni se apreciaran vibraciones molestas.
Una inspección detallada no revela ningún indicio de daño o deterioro, ni de deformaciones, desplazamientos o vibraciones excesivas.
Durante el periodo de servicio restante no se prevén cambios que puedan alterar significativamente las acciones sobre el edificio o afectar su durabilidad.
Teniendo en cuenta el deterioro previsible, así como el programa de mantenimiento previsto, se puede anticipar una adecuada durabilidad.
De la validación cualitativa de la estructura se dejará constancia escrita y firmada por el técnico competente autor de la misma, en un informe que al menos dé cuenta de la satisfacción de los requisitos enunciados.

Ingenieros Asesores posee una dilatada trayectoria profesional en la implantación de planes de mantenimiento en estructuras nuevas o ya existentes mediante la programación de inspecciones, estudios y ensayos con el objetivo de conservarlas en las mejores condiciones y alargar su vida útil.

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La gran parte de las infraestructuras están construidas con hormigón. Estas infraestructuras construidas con hormigón normalmente están expuestas a los efectos de estar al aire libre. Por ello, para conseguir que las estructuras de hormigón sean duraderas hay que poner especial atención a los factores que afectan a la durabilidad del hormigón.

¿Qué es la durabilidad del hormigón?

La durabilidad de una estructura de hormigón consiste en su capacidad para soportar las condiciones de trabajo para las que fue diseñada, además de resistir las condiciones físicas y químicas adicionales a las que pueda estar expuesta.

Los requisitos necesarios para alcanzar la vida útil deseada deben contemplarse ya en la fase de proyecto. Un proyecto de calidad debe considerar todos los factores que puedan disminuir la durabilidad del hormigón, desde la forma estructural, la simplificación del mantenimiento o la previsión del ambiente al que va a estar expuesto el hormigón.

Agentes agresivos para el hormigón

Existen una serie de factores externos bien identificados que con su acción provocan una merma considerable de la durabilidad del hormigón. Quizás los más determinantes sean los errores cometidos en la fase de proyecto o en la fase de ejecución de la obra. Aparte de estos dos podemos enumerar las vicisitudes que puede sufrir el material una vez finalizada la obra:

Cargas dinámicas o estáticas excesivas
Movimiento de la estructura por mal asentamiento
Exposición a agentes meteorológicos: calor, frío, humedad, hielo-deshielo…
Exposición a agentes químicos: reacción con agentes ambientales

Esta serie de ingredientes actúa de catalizador en la aparición de grietas y fisuras en el material. Aberturas que acelerarán el desarrollo de patologías características que todo hormigón manifestará a lo largo de su vida. Detectarlas a tiempo y ejecutar un tratamiento adecuado será determinante a la hora de salvar la estructura y alargar su durabilidad.

Un diagnóstico adecuado, la clave para corregir las patologías

Tarde o temprano toda estructura de hormigón desarrolla una o varias enfermedades que precipitarán el declive del material. Las patologías del hormigón son algo inherente a su ciclo de vida y sólo un diagnóstico acertado y una intervención a tiempo pueden garantizar una correcta recuperación. Las patologías de origen químico más habituales en el hormigón endurecido son:

Aluminosis o conversión del cemento aluminoso: cuando se emplea en la confección del hormigón cemento aluminoso, bajo determinadas condiciones de temperatura y humedad, el aluminato se convierte a una fase químicamente más estable, proceso cuyas consecuencias principales son la bajada de la resistencia y el aumento de la porosidad, además del descenso del pH con el consiguiente riesgo de corrosión de las armaduras.
Ataque del ión sulfato en forma de sales complejas: estas sales son expansivas, es decir, pueden aumentar su volumen en más de un 200%. Los síntomas de este proceso son desconchones y fracturas en las capas externas del hormigón.
Reacción árido-álcali: reacción expansiva que provoca fisuras en el hormigón. Se produce cuando la disolución alcalina acumulada en los poros del hormigón reacciona con los minerales silíceos de los áridos formando un gel que en contacto con el agua aumenta de volumen.
Carbonatación: se produce cuando el CO2 del ambiente reacciona con el hidróxido de calcio de la mezcla para formar carbonato de calcio. La consecuencia es la bajada del pH y la corrosión de las armaduras metálicas.

Actualmente existen infinidad de tipos de hormigón. El proyecto de construcción debe contemplar la estrategia de durabilidad más adecuada para cada situación de manera que permita garantizar un adecuado comportamiento de la estructura durante su vida útil. En Ingenieros Asesores somos expertos en patologías de la construcción y además estamos integrados en ARPHO (Asociación de Reparación Refuerzo y Protección del Hormigón). Estaremos encantados de asesorarle desde la fase de proyecto y garantizar una larga vida a la edificación.

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El derrumbe de puentes genera un enorme eco informativo en los medios de comunicación. A menudo, los aspectos humanos, económicos, sociales y hasta políticos hacen perder el foco sobre los sistemas de monitorización de las estructuras de un puente aplicados para garantizar la seguridad.

Uno de los casos más sonados en los últimos años fue el colapso de un puente de 300 metros de largo sobre el río Magra, en la región Toscana de Italia. Aunque este accidente de 2020 no tuvo víctimas mortales, recordaba inevitablemente la caída del viaducto Morandi, de unos 200 metros de longitud, tan solo dos años antes en Génova. En aquella ocasión, las consecuencias fueron más dramáticas al contabilizar la pérdida de 43 vidas.

En la investigación de las causas, suelen aparecer deficiencias en las acciones preventivas y en las acciones correctivas propias de las tareas de mantenimiento.

¿Se puede evitar el derrumbe de la estructura de un puente?

Las obras civiles están sujetas a periódicas revisiones sobre su estado de mantenimiento. No puede ser de otra forma, el desgaste natural de los materiales va acompañado de alteraciones circunstanciales dentro de las estructuras imposibles de predecir.

Depende de las dimensiones y de las tecnologías aplicadas en las obras establecer los exámenes y la periodicidad necesaria para un mantenimiento seguro. Existen muchas técnicas capaces de detectar deficiencias peligrosas para la seguridad, como por ejemplo la monitorización estructural. También, se exige de estas pruebas una evaluación del grado de idoneidad alcanzado con las posteriores acciones correctivas.

Monitorización estructural preventiva en puentes

Gracias a las tecnologías IOT (Internet of Things) con las últimas versiones en sensores, es posible una monitorización inmediata y continua de una obra. Las variables clave son recibidas en potentes aplicaciones informáticas que detectan cualquier variación sospechosa de señalar un deterioro.

Las inclinaciones, corrosiones, carbonataciones, asentamientos, variaciones de densidad etc., sirven como indicadores del estado general de la obra. Y el seguimiento de sus valores permite asegurar la conservación de un equilibrio estructural compatible con el uso civil.

Monitorización estructural correctiva en puentes

La monitorización estructural correctiva, por el contrario, se aplica cuando aparecen indicios aparentes de un deterioro. Se busca determinar el alcance de los daños y encontrar la totalidad de las causas que los han originado. Asimismo, pretende recabar el máximo volumen de datos útiles para planificar las actuaciones que restauren el equilibrio perdido.

En Ingenieros Asesores implementamos sistemas de monitorización a tiempo real, con posibilidad de alertas en caso de superar umbrales previamente establecidos. Estudiamos a fondo cada caso para adaptar las técnicas y los medios disponibles a las necesidades manifestadas por el cliente. Con los datos extraídos hacemos posible la visualización en 3D de la situación estructural de la zona de estudio.

Monitorización estructural en puentes

Los puentes concentran en sus elementos materiales una elevada sensibilidad a los fallos. Son aquellos derivados del inevitable desgaste o de las situaciones ambientales extremas poco anticipadas por el proyecto de construcción.

Hay que garantizar el empleo seguro de la infraestructura civil por los riesgos que un colapso mecánico puede ocasionar. Los siguientes instrumentos aplicados van en esa dirección.

Los sensores recogen datos

Son sensores de distintas magnitudes capaces de advertir un desvío de los valores normales. La localización precisa de estos sensores es clave para emplear estos datos en una evaluación de alcance más general. Debe reflejar la situación química, fisicoquímica y mecánica de elementos relacionados con la estabilidad de la obra.

Transmisión de los datos mediante un datalogger

El paso siguiente es que estos parámetros digitalizados se registren en un instrumento de medida apto para iniciar su tratamiento informático. También debe tener capacidad para que se puedan comunicar con un almacén preparado para su tratamiento sistemático. Las redes de comunicaciones por 4G o 5G juegan aquí un papel muy relevante por su sencillez y economía.

Almacenamiento de la información

La acumulación de datos sirve para activar un monitoreo en tiempo real o para estudios con mayor profundidad. Los informes generados por potentes sistemas de software transforman esos registros en conocimiento de la situación real de la infraestructura civil que se quiere estudiar. Para los puentes, esta alta disponibilidad es básica para aplicar medidas de corrección urgentes.

Visualización e interpretación de los datos

La visualización de los datos mediante gráficos e imágenes que reconstruyen las estructuras en 3D ahorra horas de cálculos. Es fácil programar alarmas que adviertan de una desviación injustificada de los parámetros típicos de una situación estable. A partir de ese momento, la naturaleza de la incidencia abre paso a otras acciones que clarifiquen la interpretación de las primeras señales.

Estas tareas son básicas para evitar males mayores como los comentados al principio. Aún en los casos de fuerza mayor, por circunstancias climáticas excepcionales o accidentes, una buena conservación minimiza los efectos dañinos de un evento imprevisiblemente trágico.

Con demasiada frecuencia, el derrumbe de puentes es consecuencia de un mantenimiento negligente o descuidado. Con el seguimiento informado de la realidad material de la obra, aseguramos un tiempo precioso. El que permite programar reformas que prolonguen su vida útil sin interrupción de su aprovechamiento social y económico.

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Antes de llevar a cabo cualquier proyecto de construcción, se deben estudiar las condiciones y la composición del suelo con una calicata para determinar si el trabajo propuesto es factible o no. Una calicata es la excavación de un pozo de prueba y se trata de un medio simple y rentable de reconocimiento geotécnico de terrenos, además de una de las técnicas de prospección más importantes dentro de un estudio geotécnico, ya que permite establecer cómo de profundos son los cimientos y cómo abordar el diseño estructural.  

¿Qué es una calicata geotécnica? 

Las calicatas geotécnicas son una herramienta de investigación común dentro de la industria geotécnica y geoambiental. Estos pozos de prueba son un método de investigación perfecto para verificar de manera rápida el estado del suelo. Permiten el examen de las caras horizontales y verticales expuestas a medida que avanza el pozo y también permiten la recolección de una amplia variedad de tamaños y tipos de muestras.  Realizar una calicata permite: 

Realizar una clasificación del suelo. 
Saber en qué medida la pared lateral de la excavación es estable. 
Especificar la ubicación del nivel freático. 
Determinar la influencia de la filtración de agua subterránea en la estructura y saber si las filtraciones de agua subterránea pueden tener efectos secundarios en la estructura o no. 
Valorar si el sitio del proyecto se puede recortar, apisonar y nivelar fácilmente o no. 
Determinar si el material de relleno está presente en el sitio o no y especificar su profundidad. 
Determinar la resistencia del suelo. 
Conocer si la condición del sitio del proyecto es viable 

¿Qué ventajas tiene la realización de una calicata?

Entre las ventajas de las calicatas destacan:  

Técnica económica. Las calicatas se encuentran entre los métodos de investigación de terrenos más simples y prácticos. Además, este tipo de trabajos se pueden realizar fácilmente en un día hábil. Sin duda, es un método mucho más rápido en comparación con la perforación por percusión con cableo o la perforación sónica. 
Resultados sólidos. Las calicatas permiten tomar muchas muestras diferentes y facilitar varios métodos de muestreo. Las muestras del subsuelo tomadas pueden ser tanto verticales como laterales. Los cambios en tiempo real a la estrategia de muestreo se pueden realizar con un pozo de prueba sin demasiado esfuerzo y sin la necesidad de una revisión drástica del plan general del sitio.   
Mitigación de problemas inesperados. Las calicatas son la mejor técnica para comprender las condiciones del suelo, algo crucial en las primeras etapas de un proyecto. Un pozo de prueba permite determinar cuánta agua (si hay alguna) hay en el suelo sobre el que se planea construir. Conocer y comprender la geología del terreno ayudará a decidir cuál es el mejor método de construcción y a tomar decisiones basadas en datos objetivos como, por ejemplo, saber si los muros de excavación permanecerán estables o si excavar en el lecho de roca llevará mucho tiempo y será costoso. 

¿Cómo se realiza una calicata? 

La selección de una calicata debe permitir obtener una perspectiva geológica subterránea completa. Para los trabajos comúnmente se utilizan perforaciones, sondas y pozos de prueba para llevar a cabo una investigación en profundidad.  

Las calicatas se excavan en suelos que pueden mantenerse por sí mismos durante el tiempo necesario para realizar la investigación. En suelo suelto, es posible que se requiera apuntalamiento. Sin embargo, existe una restricción de profundidad limitada por el nivel freático del suelo. Por lo tanto, la altura del pozo depende de la distancia a la que se encuentra el agua en el subsuelo, teniendo siempre la superficie del terreno como referencia.  

Se pueden distinguir hasta dos tipos de calicatas: 

Calicatas para análisis rutinario de terreno. Antes de comenzar los trabajos en un terreno, deben analizarse las condiciones del suelo y comprobar si son las idóneas para el objetivo del proyecto. Primero se lleva a cabo un reconocimiento del área y se excavan pozos de prueba en los puntos propicios para la investigación.  
Calicatas para análisis de caso. Se realizan para buscar un aspecto específico, por eso se llevan a cabo en un área concreta del terreno. 

Las calicatas deben ser supervisadas por un técnico especializado en el reconocimiento geotécnico, y debe indicar la maquinaria empleada para su excavación y un corte estratigráfico del terreno en el que se especifica el nivel de humedad, dureza o compacidad de cada estrato, así como las condiciones de excavabilidad y estabilidad de las paredes del terreno. 

Clases de muestras en calicatas 

Las muestras de suelo se pueden obtener de dos formas de acuerdo con el tipo de ensayo que se va a realizar:

Muestras alteradas en calicatas

Siempre se llevan a cabo durante la excavación a la cota deseada. La cantidad de muestra a tomar depende de la granulometría de los materiales y del tipo de ensayo a realizar. En suelos arcillosos o arenosos y ensayos de identificación, es suficiente con dos o tres kilos. Cuando se recoge la muestra esta debe sellarse y registrarla con los datos de la obra, identificación de la calicata, profundidad y número de muestra.  

Muestras inalteradas en calicatas

El tamaño de las muestras inalteradas depende de las exigencias de los ensayos de laboratorio. La longitud mínima de la muestra debe permitir obtener un tramo central suficientemente largo, lo más intacto posible. En el transporte de las muestras inalteradas es muy importante evitar las altas temperaturas, las vibraciones y los golpes. Su almacenamiento idóneo hasta la realización de los ensayos se lleva a cabo en una cámara húmeda del laboratorio. 

Por lo tanto, las calicatas son una técnica idónea para observar las características del suelo y facilitar el reconocimiento geotécnico de la manera más confiable y segura. Gracias a ellas se consigue la información más importante para la planificación, diseño y ejecución de cualquier proyecto de construcción.   

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Una de las principales aplicaciones de la termografía son las auditorías energéticas, es decir, la detección del comportamiento térmico de un edificio o vivienda para ofrecer alternativas de mejora en su eficiencia energética.

La termografía es un procedimiento que permite obtener información sobre la temperatura de un objeto a distancia sin necesitar el contacto físico con el mismo. Consiste en la detección de la radiación infrarroja del espectro electromagnético, mediante cámaras que transforman la energía radiada, en forma de calor, en información sobre la temperatura de dichos elementos.

Problemas que pueden detectarse a través de aplicaciones de la termografía

La termografía se utiliza principalmente para detectar los problemas del comportamiento de las estructuras frente a la energía, tales como fugas de calor o fugas de aire. Así, la información que aporta puede ser vital para determinar las obras que han de hacerse para rehabilitar un edificio o mejorar su eficiencia energética.

La termografía en edificios se establece así como una herramienta fiable que permite localizar aquellos puntos débiles tanto en el interior como en el exterior de los edificios. A través de una cámara termográfica infrarroja, también forma parte del proceso de ensayos con materiales, determinando así su idoneidad para formar parte de una estructura.

Problemas térmicos

Permite la detección de puentes térmicos, es decir, zonas de la fachada, perímetro de las ventanas, etc. donde el aislamiento se ha deteriorado o es inexistente.
Detección de zonas de fugas de aire, ya que en estas zonas también se dan pérdidas de calor. Esto servirá para evitar problemas de ventilación o condensaciones en el edificio o vivienda.
Detecciones de humedades que pueden ser perjudiciales para la estructura del edificio o la salud de sus ocupantes, ya que es posible que deriven en la presencia de hongos o moho.
Detección de zonas repetidas de la fachada con pérdidas de calor, que pueden ser por una mala concepción al ser construidas.

Problemas en los sistemas de las instalaciones

De manera indirecta, gracias a la termografía se pueden detectar más problemas de eficiencia energética de un edificio, además de los relacionados con el calor.

Detección de fallos en las instalaciones eléctricas de alta y baja tensión: como sobretensiones, fallos en las conexiones, calentamiento excesivo en los fusibles o en otras partes de los circuitos.
Detecciones de problemas en el suministro de agua sanitaria, de manera que ayuda a encontrar fugas de agua, obstrucción de tuberías o bien su deterioro.
Fallos en la climatización y protección contra incendios: igual que en el caso de las tuberías, ayuda a identificar problemas en las conexiones o fallos en las instalaciones de estos sistemas.
Permite conocer el estado de motores y otros sistemas de bombeo, ya que se pueden detectar los motores sobrecalentados, bombas sobrecargadas o rodamientos demasiado calientes. Actuar a tiempo puede evitar graves problemas posteriores.
Verificar el estado de los paneles fotovoltaicos, por lo que resulta adecuado el uso de la termografía para ayudar en su mantenimiento. Se pueden detectar células rotas, fisuras o soldaduras de sus uniones defectuosas.

¿Cómo funciona una cámara termográfica?

La cámara termográfica es un instrumento de medida portátil capaz de medir la radiación infrarroja de un objeto. Además, permite saber de dónde procede esta radiación, ya que provee una imagen con distintos colores que indican distintos tipos de radiación infrarroja dependiendo de su longitud de onda. Unas proceden de la energía que irradia un objeto, y las otras de la energía que es reflejada. Ambos datos son de interés para los elementos que se pretenden estudiar en una auditoría energética.

Para leer correctamente estos datos, se requiere que el técnico posicione correctamente la cámara de termografía infrarroja y tenga los conocimientos adecuados para interpretar las imágenes.

En resumen, con la termografía es posible obtener datos reales sobre el estado y la existencia de posibles patologías de los elementos constructivos del edificio, contribuyendo así a un mantenimiento predictivo de las estructuras. Además también podemos obtener información sobre patrones, comportamientos y anomalías térmicas. Y por último, mediante la termografía se puede realizar una evaluación en tiempo real durante la recogida de información con la cámara.

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Potenciar la figura del gestor de rehabilitación es uno de los principales objetivos del Real Decreto 853/2021, de 5 de octubre, por el que se regulan los programas de ayuda en materia de rehabilitación residencial y vivienda social del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Hasta entonces, la figura del agente de rehabilitación era poco conocida. A continuación, explicamos cuáles son los cambios que se introducen respecto a ella en la nueva normativa.  

Contexto normativo 

Antes de conocer más sobre la figura del gestor de rehabilitación, cabe recordar que el RD 853/2021 tiene como finalidad articular las ayudas del Programa de Rehabilitación de Vivienda y Regeneración Urbana durante el primer trimestre de 2022, para comenzar a abrir las oficinas de rehabilitación y así informar a las comunidades de vecinos interesadas en rehabilitar y tramitar los expedientes.  

El Programa de Rehabilitación de Vivienda y Regeneración Urbana forma parte del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia para España, del que ya ha recibido 6.820 millones de euros procedentes de los fondos europeos. 

El plan del Ministerio de Movilidad, Transportes y Agenda Urbana es destinar 3.420 millones de euros a la «rehabilitación para la recuperación económica», distribuidos en 1.994 millones para la rehabilitación integral de edificios, otros 976 millones para la rehabilitación de barrios y otros 450 millones de euros para cubrir las deducciones fiscales previstas. 

Otros 1.000 millones de euros irán destinados a la construcción de viviendas de alquiler social (20.000 unidades), y otros 1.080 millones para la rehabilitación de edificios públicos de las Administraciones autonómicas y locales. 

¿Quiénes son agentes o gestores de rehabilitación? 

Según la norma, se considera agentes o gestores de la rehabilitación «la persona física o jurídica, o entidad pública o privada que pueda realizar actuaciones de impulso, seguimiento, gestión y percepción de ayudas públicas, mediante mecanismos de cesión de derecho de cobro o similares, acceso a la financiación, elaboración de documentación o proyectos técnicos u otras actuaciones necesarias para el desarrollo de las actuaciones de rehabilitación o mejora que puedan ser objeto de financiación a través de alguno de los programas recogidos en el real decreto»

Las comunidades autónomas, así como las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, posibilitarán en la aplicación de los recursos transferidos y en las convocatorias la participación de estos agentes o gestores de la rehabilitación que faciliten modelos tipo «llave en mano» a propietarios y comunidades de propietarios o agrupación de comunidades de propietarios de edificios de vivienda. 

La actuación de estos agentes y gestores exigirá que aporten un documento que acredite el acuerdo con la propiedad, comunidad de propietarios o agrupación de comunidades de propietarios, que les faculte y autorice a actuar como tales. 

En todo caso, las comunidades autónomas y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla podrán determinar las funciones concretas de los agentes y gestores de la rehabilitación. 

La participación del agente o gestor de la rehabilitación no exime al destinatario último de cumplir todas las obligaciones que le incumben, sin perjuicio de la responsabilidad que, además, pueda exigirse a dicho agente o gestor. 

¿Qué cambia? 

Hasta ahora, y por lo general, era el propio administrador de fincas el que se dedicaba a tramitar las actuales ayudas. Sin embargo, con la publicación de esta norma se amplía la actividad hacia cualquier empresa, profesional, entidad o gestor que pueda hacer toda la labor, desde la elaboración de la documentación técnica y la solicitud de las ayudas hasta la obtención de la financiación. 

Fuente: Real Decreto 853/2021, de 5 de octubre, por el que se regulan los programas de ayuda en materia de rehabilitación residencial y vivienda social del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. 

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Un estudio termográfico es fundamental para el mantenimiento de las instalaciones, ya que esta técnica permite mejorar la eficiencia energética de una instalación, edificio o maquinaria en la que la presencia de calor sea fundamental.

La termografía es una técnica que existe desde hace muchos años pero que aún no se había explotado en este ámbito. Ahora, gracias a la evolución de la tecnología, se puede emplear en los proyectos de obra, así como en la obtención de certificaciones energéticas.

¿Qué es un estudio termográfico?

Un estudio termográfico es un método que permite medir la temperatura de un cuerpo u objeto que está a cierta distancia gracias a la radiación infrarroja. Esta permite transformar la radiación térmica de un cuerpo en una imagen visible para el ojo humano. 

Para realizar este estudio se utiliza una cámara termográfica que se apuntará hacia el cuerpo que se quiere analizar, sin llegar a entrar en contacto con él. De este modo, se obtendrá una imagen en la que se mostrarán las diferentes temperaturas que se encuentran en un área en concreto.

Se trata de una herramienta muy útil empleada en el mantenimiento de las instalaciones de todo tipo, ya que permite localizar defectos de funcionamiento o de construcción y evitar futuros problemas. Un estudio con estas características también incluye diversos informes y certificados complementarios relacionados con el estado de las instalaciones a evaluar. Entre ellos, se incluyen certificados de eficiencia energética o proyectos de obra.

¿Cuándo solicitar un estudio termográfico?

Existen diferentes momentos en los que solicitar un estudio de estas características:

Durante la fase de proyecto de una instalación
Para la obtención de una certificación energética u otro tipo de certificado sobre un inmueble. 
Si hay en curso un peritaje, sea del tipo que sea, puede ser conveniente solicitar un estudio termográfico.
Siempre y cuando se necesite saber si una instalación en concreto cuenta con alguna irregularidad térmica, ya sea por un defecto en el aislamiento, por humedades o por una fuga de aire. 
Antes de embarcarse en una reforma o rehabilitación más compleja, pudiendo ir a tiro fijo a darle solución a un problema concreto.

¿Con qué objetivo se realizan estos estudios?

Además de los casos expuestos en los que es recomendable solicitar un estudio termográfico, existen diferentes objetivos que se pueden conseguir al contar con uno. Estos son algunos de los más destacables que implican diferentes beneficios:

Reducir los costes

Si el estudio se ha solicitado para averiguar dónde hay una avería o fallo, este permitirá localizarlo rápidamente para subsanarlo. De este modo se va al origen del problema y se evita perder recursos utilizando cualquier otro método más caro.

Optimizar los recursos

Un estudio termográfico también es una buena forma de optimizar los recursos disponibles, ya que permite ir directamente al problema, reduciendo los tiempos posteriores de reparación.

Alargar la vida útil de una instalación

Un horno, una cámara frigorífica o una bomba pueden ser lugares susceptibles de ser analizados por un estudio termográfico. Conociendo si tienen alguna fuga o fallo, este se puede subsanar y así alargar la vida útil del aparato.

Conseguir un mayor ahorro energético

El despilfarro energético viene muchas veces de la mano de una fuga en una instalación o una grieta en una construcción. Conocer el origen del problema para ponerle solución implica también un mayor aprovechamiento de la energía.

Bajar el precio de la póliza del seguro

Cualquier empresa aseguradora premiará al asegurado (ya sea una vivienda o una empresa) que opte por contar con un estudio termográfico para mejorar el mantenimiento de instalaciones y equipos de consumo. Esto se traducirá en un menor precio en la póliza de seguro contratada.

Evitar peligrosidad al operario

La termografía permite que no haya contacto directo entre la cámara utilizada y el objeto a estudiar. Esto reduce la peligrosidad del operario que se encarga de hacer la medición, en casos en los que intervienen conexiones eléctricas sueltas o corroídas que pueden resultar peligrosas.

Contar con informes muy precisos

Esta técnica ofrece informes muy precisos que pueden ser de gran utilidad a la hora de presentarlos para la obtención de determinados certificados.

Un estudio termográfico cuenta con múltiples ventajas a la hora de aplicarlo a una instalación o maquinaria. Mediante la toma de fotografías con una cámara de infrarrojos se pueden detectar fallos de funcionamiento, fugas o averías de manera poco invasiva y económica. Por lo tanto, esta es una herramienta muy útil tanto para una vivienda como para una empresa.

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Se calcula que la mayoría de los edificios españoles carece de los sistemas de prevención de incendios necesarios que aparecen especificados en el Código Técnico de la Edificación (CTE). Sin embargo, este dato no debe interpretarse como que los inmuebles se han construido de manera irregular, si no que se rigen por la normativa anterior a 2006.

Situación actual de los sistemas de prevención de incendios en edificios en España

El CTE entró en vigor en el año 2006, y cualquier edificio construido con anterioridad está exento de aplicar la normativa actual de manera retroactiva. Así existe una enorme brecha en la seguridad que ofrecen las nuevas edificaciones y las antiguas en caso de incendio.

La consecuencia directa es que el número de edificios sin las correspondientes medidas de protección contra incendios en España es alto. Y es que la mayoría de los edificios existentes en los centros urbanos de las ciudades del país fueron construidos antes de 1970. Por poner un ejemplo, solo en el Principado de Asturias alrededor de cien mil edificios de viviendas superan los cuarenta años de edad, según el Instituto Nacional de Estadística.

Esta situación supone un peligro para las personas que habitan estos edificios, a no ser que se sometan a un proceso de rehabilitación. Solo así se incorporarían las nuevas medidas de seguridad contra incendios que existen en la actualidad para todo tipo de edificios. De todos modos, la implantación de medios de protección pasiva contra incendios afectan directamente al diseño del inmueble y los materiales constructivos, por lo que puede haber ciertos límites en su integración.

Elementos de protección activos para la prevención de incendios en edificios

La exención de estos edificios de cumplir la normativa moderna no significa que no puedan equiparse con equipos de prevención, alarma y extinción de incendios. Cualquier edificio es susceptible de sufrir un incendio de consecuencias graves y va en el propio interés de los vecinos que la comunidad tome las medidas pertinentes.

No existe una solución única que pueda aplicarse a todos los edificios, las medidas deben implementarse en función de cada coyuntura. Podemos enumerar algunos de los elementos de protección activos que pueden evitar o minimizar un posible incendio:

Detectores de humo: pueden ser automáticos (de humo, de llamas o de calor) o manuales (una alarma de incendios que puede actuar una persona).
Señalización: indica la vía de evacuación para las personas que se encuentren en peligro ante un incendio.
Extintores manuales: los hay en forma de contenedores de agua, polvo, espuma o nieve carbónica. También se incluyen las BIE (Boca de Incendios Equipada), que funcionan con agua de la red.
Extintores automáticos: se trata de rociadores que se alimentan de agua por tuberías y se activan automáticamente ante un incendio gracias a la existencia de sensores.

Importancia de las inspecciones técnicas de los sistemas contra incendios

Las instalaciones de protección contra incendios, como cualquier dispositivo destinado a activarse y prestar servicio en una situación de emergencia, deben encontrarse en perfectas condiciones. Solo así podrán entrar en funcionamiento en cualquier momento que sean necesarios. Una manera de garantizarlo es la de cumplir con un programa de inspecciones técnicas como establece el Real Decreto 513/2017 del 22 de mayo sobre el Reglamento de Instalaciones de Protección contra Incendios.

Aquellas instalaciones anti-incendios reguladas que sumen más de 20 años de antigüedad deben someterse a inspección por parte de un Organismo de Control Autorizado. Estas instalaciones son las ubicadas en edificios de uso público (administrativo, docente o comercial), así como aparcamientos que superen la superficie construida especificada en el Real Decreto para cada caso.

Por su parte, los sistemas de prevención y extinción de incendios en edificios industriales se rigen por el Real Decreto 2267/2004 del 3 de diciembre y la periodicidad de las inspecciones está determinada en función del riesgo de incendio intrínseco en cada actividad. La norma establece revisiones cada dos, tres o cinco años.

Una instalación contra incendios adecuada resulta fundamental en cualquier edificio. Permitirá prevenir siniestros con resultado de heridos o fallecidos, y también todos los daños materiales asociados. Cuenta con la experiencia de Ingenieros Asesores tanto en obra civil como en instalaciones industriales. Consúltanos sin compromiso.

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El término cimentación hace referencia al conjunto de elementos estructurales cuya misión consiste en conectar y transmitir las cargas de la construcción al suelo. Existen diferentes tipos de cimentaciones en función de la distancia a la que se sitúa la cota del apoyo. El suelo sólido sobre el que descansa una cimentación también se conoce como lecho de la cimentación, se encarga de transmitir su propio peso y el de la estructura a la base, de manera que no se sobrepase la carga definitiva al suelo para que el asentamiento sea resistente y tolerable. 

¿Qué tipos de cimentaciones existen? 

En general se pueden diferenciar dos tipos de cimentaciones: las directas o superficiales, es decir, las poco profundas, y las cimentaciones indirectas o profundas. Para su elección los ingenieros deben estudiar previamente las condiciones del terreno y la principal diferencia entre ellas es la distancia a la que se sitúa la cota del apoyo.

Cimentaciones directas o superficiales 

Las cimentaciones directas o superficiales son aquellas en las que el ancho de la base es mayor con respecto a la profundidad de la base, es decir, la superficie en la que se apoyan los elementos tiene un área más extensa que la cota vertical. Las cimentaciones directas o superficiales más frecuentes son:

Zapatas aisladas: se emplean en este tipo de cimentaciones para transportar y extender cargas concentradas que son originadas por diferentes elementos estructurales, como columnas, pilares, etc. Estas deben utilizarse si los estudios previos han determinado que no se va a producir algún tipo de asentamiento variable en la construcción. Hay tres tipos de zapatas aisladas: centradas, medianeras y de esquina. 
Zapatas combinadas o corridas: generalmente se utilizan en muros y su dimensión viene determinada por la carga que se quiere soportar, la admisión sobre el suelo y la resistencia a la compresión del material. Si se comprenden dos pilares o más son zapatas combinadas y si se agrupan en tres pilares de manera alineada, son zapatas corridas. 
Zapatas medianeras: es un caso específico de zapata aislada con carga excéntrica y se utiliza cuando se disponen soportes en las lindes de un edificio con su medianero. 
Losas de cimentación: se trata de una cimentación superficial que se dispone en plataforma y su objetivo es la transmisión de las cargas de la estructura al terreno para distribuir los esfuerzos de manera equitativa. Suelen llevar una armadura en la parte superior para contrarrestar el contrapeso del terreno y el impulso de las aguas subterráneas. Las losas de cimentación pueden utilizarse en varios escenarios, como por ejemplo cuando la estratificación del terreno es desigual y se prevén asientos irregulares o cuando la estructura tiene una superficie menor en comparación con su volumen (edificios muy altos, silos, tolvas o depósitos). 
Emparrillados: tipo de cimentación superficial que recoge los pilares de la estructura en una sola cimentación basada en zapatas corridas entrecruzadas con malla ortogonal. 

Cimentaciones indirectas o profundas 

Las cimentaciones indirectas son aquellas que tienen una gran profundidad en relación con la dimensión longitudinal, por eso también se conocen como cimentaciones profundas. Se hinca en una excavación previa para que se transmitan las cargas a las capas más profundas (mayor a 3 metros por debajo del suelo), aquellas que poseen más capacidad portante, es decir, donde se encuentran los sustratos más resistentes del suelo. Estos son los principales tipos de cimentaciones indirectas o profundas: 

Pilotes: se trata de un tipo de base profunda que se utiliza a la hora de construir una estructura para transferir su carga al estrato de roca dura, el cual se localiza muy por debajo del nivel de suelo. Los pilotes también se emplean para evitar el levantamiento de la estructura por cargas laterales, como la fuerza que ejerce el viento o los movimientos sísmicos. Asimismo, la cimentación por pilotes es una de las más recomendadas para prevenir asientos diferenciales. 
Pilotes prefabricados: es una de las técnicas de cimentación profunda enmarcada en el grupo de pilotes de desplazamiento. Existen diferentes maneras de hincar este tipo de pilotes, como la vibración, la hinca o percusión con golpes de maza. Estos pueden estar constituidos por un tramo único o por la unión de varios tramos. 
Pilotes hormigonados in situ: se pueden ejecutar mediante excavación previa del terreno o por desplazamiento de este y son construidos gracias a la perforación de un agujero en el terreno donde se va a instalar y posteriormente se rellena de concreto. 
Muros pantalla: este tipo de cimentación profunda es muy utilizada en edificios de altura cuya finalidad es contrarrestar los empujes del terreno y prevenir su deformación. Además, recoge las cargas verticales que son transmitidas por otros elementos estructurales y están indicados para reducir el riesgo de dañar construcciones próximas.  

La elección del tipo de cimentación adecuada 

Para que una cimentación transmita de manera correcta las cargas de la estructura a los estratos más profundos del suelo es importante llevar a cabo un estudio previo en el que se deben tener en cuenta los siguientes factores: 

Cargas: las cargas a las que estará sometida la estructura durante su vida útil es lo primero que se debe tener en cuenta para elegir la cimentación adecuada. Para ello se llevan a cabo análisis que tienen en cuenta el efecto de acciones permanentes, como el propio peso, acciones variables (carga viva) y accidentales (viento o movimientos sísmicos). Posteriormente se necesita saber su distribución y esfuerzos aplicados al suelo. 
Suelo: también hay que realizar un estudio del suelo para conocer sus propiedades mecánicas e hidráulicas y así definir cuáles son los estratos de apoyo y los elementos que finalmente transmitirán las cargas al subsuelo. 
Presupuesto: la elección de la cimentación implica definir un procedimiento de construcción en función del presupuesto contemplado, pero siempre respetando las especificaciones geotécnicas y estructurarles y preservando la calidad de los elementos de cimentación.  

Por lo tanto, la cimentación es aquella parte estructural de una construcción encargada de la transmisión de las cargas al terreno, único elemento que no se puede elegir, razón por la que los trabajos de cimentación siempre se realizan en función del mismo.  

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